situaestres

Son todas aquellas situaciones que vivimos como amenazantes y que aumentan nuestros niveles de activación, generando malestar e incluso pudiendo llegar a alterar nuestros ritmos biológicos (sueño, apetito). Estas situaciones nos mantienen en estados de alerta constante, acarreando ansiedad y alteraciones del estado de ánimo, incluso pueden aparecer síntomas somáticos, como dolor de cabeza, tensión muscular, alteraciones del sistema digestivo, sensación de agotamiento extremo, enfermedades de la piel, entre otros.

Al estar expuestos a situaciones de estrés importantes o sostenidas en el tiempo, la probabilidad de que aparezcan alteraciones en el estado de ánimo aumentan. Por ejemplo, el estrés laboral puede sobrellevarse por un tiempo, e incluso podemos adaptarnos medianamente a él, pero si de la noche a la mañana se suma algún acontecimiento externo, como un divorcio o un embargo, estos niveles de activación se disparan y pueden llevar a la persona a una situación de colapso, en donde el estado alterado se manifiesta en un bloqueo, comenzando a presentar dificultades para la toma de decisiones, inseguridad, sensación de miedo, insomnio, tristeza o irritabilidad, necesidad de inmovilidad o escape, aislamiento, entre otros.

Las situaciones de estrés por lo general también suelen ocurrir cuando perdemos el control sobre algo que nos rodea, aumentando la sensación de incertidumbre y por ende, los niveles de ansiedad. Las personas tienden ante circunstancias estresantes, poner en práctica una serie de herramientas tanto internas como externas para lograr reestablecer su estabilidad, sin embargo, cuando estas herramientas fracasan, la persona inicia un proceso de desesperanza y la probabilidad de que comience a instaurarse un proceso depresivo incrementa.  La psicoterapia en estos casos ayuda a otorgar las herramientas para flexibilizar y controlar  las emociones, ganar seguridad y objetividad en la toma de decisiones, o incorporar  la capacidad de aceptación natural a los acontecimientos.